miércoles, 8 de agosto de 2012

Momentos de reflexión

El verano llegó y con él, el mejor momento para hacer una reflexión profunda y sincera sobre mí y mi vida. Llegan momentos duros en los que hay que tomar decisiones trascendentales para el futuro; y para ello hay que estar bien preparado.
Ahora mismo me siento como un atleta que entrena duro para comenzar la carrera; o mejor: como un barco que navega sin motor, al servicio de las olas y del viento. En efecto: el barco está solo en el mar. Le rodean aguas profundas, agitadas. Hay un viento impetuoso que sopla por todos los puntos cardinales. A veces parece que el barco va a zozobrar, porque el agua intenta hundirlo: el mar quiere engullir el barco. Neptuno, dios del mar, parece estar ganando la batalla; pero ignora la inteligencia y el buen hacer del capitán del barco. La nave sigue a la deriva, el viento sopla fuerte, pero el capitán está puniendo todas sus armas apunto para empezar a actuar. Esa es la gran diferencia: mientras que Neptuno agita el mar y levanta las olas desde su ingenuidad, el capitán, reflexiona, piensa y prepara los aparejos, aguardando el momento adecuado para actuar. 
Al final, los vientos amainarán, el mar se tranquilizará y la nave encontrará su ruta. El capitán, orgulloso de su labor, conducirá la nave hasta el puerto, donde le aguarda la oportunidad de cumplir todos sus sueños. 

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