sábado, 25 de agosto de 2012

Mirando al cielo...

Dicen que la noche del 24 de Junio es especial y mágica. Es el día en que recordamos el martirio de San Juan el Bautista. Las leyendas y los ecos de los pueblos dicen que si te lavas esa noche la cara, con agua fresca a la luz de la luna, pronto encontrarás el amor de tu vida. Las hogueras de fuego también cobran un papel protagonista esa noche. 


En uno de los capítulos de "Pulseras Rojas" celebran la noche de San Juan y relatan una tradición que a mí me enseñaron también de pequeño: soplar a la luna y pedir un deseo. Después de tanto tiempo y de haber cumplido los 23 años puede ser algo muy infantil, pero cada noche, antes de dormir, sigo asomándome a la ventana, miro a la luna pido mi deseo y exhalo un suspiro... como si elevara una plegaria al cielo buscando ese auxilio, esa ilusión, aquella fuerza o la calma que a veces tanto necesito. 
Calderón de la Barca escribió:


¿Qué es la vida? Un frenesí. 
¿Qué es la vida? Una ilusión, 
una sombra, una ficción, 
y el mayor bien es pequeño; 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son.

Aunque yo me atrevería a añadir algo a este maravilloso poema: [...] y los sueños, sueños son, "aunque con esfuerzo, cariño e ilusión, lograrás algún día podrás hacerlos realidad"
La vida es algo maravilloso. Siempre nos sorprende con momentos cargados de felicidad; y siempre nos guarda momentos tristes, no para romper nuestras fuerzas, sino para hacernos madurar; para crecer; para fortalecernos, levantarnos tras la caída y seguir luchando por nuestros sueños. 
Por eso, mi consejo para esta noche (y para todas las noches del año) es, que antes de irte a dormir, te asomes a la ventana, mires al cielo,- a la luna -y soples. Sopla con todas tus fuerzas y pide ilusión, esperanza, amor, salud... No te olvides de soñar. Sueña siempre. Porque los sueños logran hacerse realidad. 

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