sábado, 10 de marzo de 2012

Noches de insomnio...

Anoche apenas pude dormir cuatro horas. Eran las tres de la mañana cuando un escalofrío me rescataba inesperadamente de los brazos de morfeo. Encendí la luz, pero no había nadie. Sólo había sido un desvelo. De nuevo me tumbo en la cama, y para mi sorpresa la tenue luz de la luna de marzo escribió tu nombre en el techo. 
Recordé entonces todo lo que habíamos pasado juntos, los secretos, las risas, las lágrimas. Como si de una película se tratare, pasaron a todo trapo aquellos días en que te conocí; aquellos dos segundos en que mis ojos se fijaron por primera vez en los tuyos...
Un velo de amargura impregnó el ambiente... Esa noche tampoco pude dormir por culpa de tu ausencia. 



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