domingo, 13 de febrero de 2011

Without you, without me

Eran las tres de la madrugada cuando un trueno me sobresaltó en la cama. Fuera llovía a raudales, como si nunca lo hubiera hecho. Esa noche me costó conciliar el sueño; tú siempre me venías a la cabeza: tus ojos, tu sonrisa, tu corazón.
A la mañana siguiente tomarías un vuelo hacia Estados Unidos. Nueva York y el Central Park sería tu nueva casa. Decías estar feliz por la oportunidad que te había dado la vida. Sin embargo yo sentía que te perdería para siempre. Es cierto que los últimos meses no habían sido los mejores... Pero a pesar de todo te seguía amando como el primer día. Nunca he dejado de hacerlo.
Me puse a reflexionar acerca de este último año. Te conocí en la Plaza de Cibeles, durante un concierto. Mientras te presentabas sonaba de fondo "se le apagó la luz tembló..." de Alejandro Sanz. Te ví sonreír, te ví llorar. Estuve junto a tí siempre. Pero como tu bien me dijiste "metí la pata hasta el fondo". Llevabas razón. Me equivoqué por completo. Soy un cabezota inseguro que no sabe lo que quiere. Bueno, mejor dicho, no lo sabía en aquel momento. Ahora sé perfectamente cómo ha de ser mi vida y mi existencia.
Es una locura. Aún así tengo que seguir adelante. Mi cabeza me dice que estoy chalado mas es el corazón el que ahora guía mi cuerpo.
Me vestí corriendo, tomé las llaves de casa y me lancé Castellana arriba. Conseguí llegar al aeropuerto sin problemas. Era un hervidero de gente. Sería imposible encontrarte. Miré las pantallas. Vuelo Nueva York: puerta de embarque... 10 segundos fueron necesarios para alcanzarla. Todavía era posible. Tenía que serlo.
Y allí estabas. Sentada leyendo, como cada espera de avión, tren o bus. ¿Qué novela era? Buff tu favorita; el libro que te regalé por navidad. ¿Era aquello una señal? Me acerqué a tí.
No hables. Déjame a mí. Te quiero. Simplemente te quiero. Eres la persona más maravillosa del mundo. Eres lo más grande que he tenido en mi vida. Me he equivocado lo sé. Y soy consciente del daño que he podido hacerte. Siempre llego tarde; ahora tal vez lo sea. Pero no quiero que te marches sin decirte lo que esconde mi corazón.
Aquel día que nos conocimos sentí algo especial. Tu mirada se adentró sigilosa en mí, y tu sonrisa terminó de cautivarme. Desde aquel instante ya era tuyo. Y sin quererlo te entregué mi corazón para siempre. Ahora he comprendido que sin tí, yo no soy nada. Llenas mi vida con esperanza amor y felicidad. Si te pierdo ya nada tendría sentido porque sólo tú me completas. Si te vas, una parte de mi quedará totalmente vacía y la otra morirá de soledad.
Quiero que sepas que soy capaz de todo por tí. Y que estaría dispuesto a entregar mi vida siempre por ti. Y que en este duro viaje sólo tú puedes ser mi compañera. Quiero levantarme cada mañana y que lo primero que vean mis ojos sean los tuyos, tu sonrisa; que mis primeras palabras sean "buenos días mi vida, te quiero"Quiero apoyarte en cada segundo. Reír y llorar contigo. Compartirlo todo: las alegrías y las penas; los momentos buenos y los malos. Porque tú lo eres todo para mí.
Finalmente quiero que sepas que tus besos son el único alimento que me mantiene vivo. Tú eres mi vida. tu eres mi hogar; mi familia. Todo eso es lo que siente mi corazón.
Ya no sabía qué hacer. ¿Cómo te lo tomarías? ¿Que sentías tú? Mis lagrimas recorrían las mejillas. Esas lagrimas que regaban de sinceridad mis palabras. Y fue entonces cuando me miraste de nuevo a los ojos. Recuerdo aquel instante como el más feliz: "te quiero" No me dejes. Quédate conmigo. Confía en mí. Y me besaste; fue un beso intenso, lleno de amor, y de verdad. Me abriste tu corazón y entré en él. Me diste una nueva oportunidad que no podía desperdiciar.
Ahora han pasado 10 años desde aquel amanecer en Barajas. Y te escribo esto mientras nuestro pequeño juega con "osi" en el salón. Te quiero mi vida. Sin tí, sin mí, juntos para siempre.

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