domingo, 2 de enero de 2011

¿Inspiración? ¿Qué pasó la otra noche?

"Eran principios de verano y Max aún no sabía..." Son las primeras palabras de una novela que estoy escribiendo. Aunque parezca increíble sí, es cierto. Parecerá una locura, sí, aunque ya tiene 5 folios de cordura y realidad. 
Hace un par de noches tuve una terrible necesidad de escribir, necesidad que casi llega a convertirse en ansiedad por la escritura. Sin pensarlo dos veces cogí el ordenador, abrí un word y comencé a teclear. Lo primero fue estructura la primera parte de la historia: personajes, descripción, personalidad de cada uno, relación entre ellos, los lugares dónde se desarrollaba la acción... Parecía difícil pero poco a poco todo se iba entrelazando por su cuenta. Me sorprendí a mi mismo por la soltura con la que iba escribiendo esos primeros folios. Tras dos horas de trabajo, comencé de nuevo a leerlos desde el principio. El asunto no pintaba mal. 
Como eran las 2 de la mañana decidí que seguiría a la mañana siguiente. Apagué el PC y me eché a dormir. Me acuerdo perfectamente de lo que soñé: cómo era Max, sus amigos, los últimos días de verano... y otras muchas cosas que quedan guardadas (al final os desgrano la historia y perderá toda la gracia). 
La verdad es que no sé cómo surgió la idea. Si fue inspiración, suerte o... Apenas puedo explicarlo. A lo mejor se alinearon los astros y la fuerza del Sol vino a mi (vale esto es muy poco probable). Lo importante es que fui capaz de redirigir aquello a mis manos y de mis manos al folio. Sentía una sensación muy gratificante a la vez que alentadora. Iba comprobando cómo todo adquiría lentamente sentido y unidad a la vez que nacían nuevas ideas en mi cabeza para pintar ese lienzo. Supongo que esto sintió Cervantes o Ahern cuando escribieron sus novelas. Sí, definitivamente fue inspiración.
Por eso os animo a que en el momento en que sintáis esa inspiración tengáis un folio a mano y garabateéis lo primero que se os ocurra: un par de personajes, un lugar y una conversación. Poco a poco, el resto aparecerá y la historia ganará fundamento. Da igual que sea un folio, que tres que medio. Lo realmente importante es descubrir, aprovechar y canalizar esa capacidad. Capacidad que creo que todos tenemos, aunque se encuentre dormida en lo más profundo de nuestro ser. Al final, acaba despertando.
Ya os iré contando como va avanzando la novelilla. Hasta entonces. Un abrazo.
"Dejó el diario sobre la mesa, miró la habitación, y echó a andar"

2 comentarios:

  1. Qué sorpresa... nos dejas el gusanillo de descubrir esta novela en 2011!
    Yo escribí un relato corto y casi no me separé del papel ni para comer, es una sensación indescriptible, es adicitivo.¿La vas compartir en tu cuaderno?

    Un abrazo.

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  2. Poco a poco iré publicando post y compartiré las historias de Max. Espero que salga bien¡¡ Y llevas razón es adictivo: te pones y ya no paras; pronto tendréis noticias de este chico jeje
    Un abrazo para ti también

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