sábado, 30 de octubre de 2010

Reflexiones de camino a la Facultad

Son las 6:30 de la mañana. Suena el despertador. ¡Horror! Un día más de rutina. Me levanto temprano para ir a clase, y cada mañana tengo la suerte de ver amanecer de camino a la universidad. Mientras cruzo la Avenida de la Complutense, en medio del tráfico, el humo y los pitidos, pienso en todos aquellos que hacen que me levante cada día con buen pie: la familia, los amigos… Y sobre todo me acuerdo de los que me han dado una auténtica lección de lucha, coraje, valentía, esperanza constancia y fortaleza ante la adversidad. Ellos hacen que me replantee los problemas desde un punto de vista distinto y sea capaz de afrontarlos con determinación.

Con el paso del tiempo, de toda la gente que vas conociendo, te das cuenta de aquellas personas que realmente merecen la pena. La vida da muchos “palos”, algunos de ellos difíciles de afrontar y superar; pero siempre tienes a esas personas, (grandes personas mejor dicho) que se sientan a tu lado, te cogen de la mano y luchan contigo y por ti.

Pero además de esto, de vez en cuando aparece alguien especial en tu vida. Es una persona capaz de cambiarte los esquemas en cuestión de segundos; dejándote una huella imborrable en el corazón. Sabes perfectamente a qué me refiero. “Amistad” es una palabra que se queda corta para expresar lo que sientes por ella. De repente descubres que no es eso; que te has enamorado.

Ahora sólo piensas en que sea feliz; que no deje de sonreír nunca. Quieres estar siempre a su lado, pues lo que une es más que lo que separa. Ríes con ella, lloras con ella, y por ella. La quieres de verdad, con el corazón que late aceleradamente con sólo pronunciar su nombre. Y todo lo que sientes lo expresas de la única forma que se puede: por la mirada. Los ojos se iluminan cuando hablas de ella; es imposible que sea de otra manera.

Mientras pienso en todo esto, un coche pita en la lejanía. Llegué a las puertas de mi facultad. Subo las escaleras y entro en clase: hoy tenemos a primera hora, Derecho Mercantil.

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