jueves, 30 de diciembre de 2010

Fin de año

Estamos en la recta final del 2010, un año cargado de buenos y no tan buenos momentos. Antes de poner la mesa, cenar, y brindar por el nuevo año siempre echo la vista atrás y pienso en lo que han supuesto para mí los estos 12 meses.
Por añadido… permitidme que lo haga escuchando I Can`t Seem to make you mine, la BSO de “La casa del lago”

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La mejor palabra que define este año es felicidad. Han sido 365 días en los que he llorado por supuesto, pero he reído mucho más. Como todos, he tenido momentos malos, tristes, de decepción. Pero siempre he tenido alguien al lado que me ha ayudado a levantarse y sonreír. Es algo imposible de agradecer pero sirvan estas palabras de gratitud a todos los que, de una forma u otra, han hecho posible una luz al final de ese túnel tan oscuro.
Sentir eso en el corazón me hace pensar en lo verdaderamente gratificante de la vida. Soy consciente de que no es un camino de rosas; siempre tenemos dificultades, baches… Ahora bien, lo importante es ser capaz de salir de ellos. Por eso decía antes que es felicidad lo que siento. También satisfacción. Por el trabajo realizado, por los sueños cumplidos, por el esfuerzo del día a día, por superar mis miedos.

Pero eso ya son recuerdos en mi corazón. Ahora comienza un nuevo año, una nueva oportunidad para ser feliz, para superarme y para cumplir otros sueños que quedaron pendientes.
Este 2011 no pienso hacer los típicos propósitos de año nuevo. Al final quedan en papel mojado. En estos doce meses que tengo por delante simplemente quiero disfrutar de la vida. En primer lugar con mi familia y mis amigos, sin los cuales no sería lo que soy. En segundo lugar con mis estudios. Aunque parezca mentira disfruto con esas sentencias, esos papeles de economía… Son mi vocación en definitiva. Y en tercer lugar quiero disfrutar haciendo felices a los demás; sacar una sonrisa cuando están tristes; llorar cuando lloran; porque la amistad es eso. Estar ahí siempre.

Espero que este nuevo año venga cargadito de mucha salud, mucha felicidad y mucha ilusión. Recordad, es una nueva oportunidad de cumplir nuestros sueños… este 2011 seguro que se harán realidad.

Un abrazo para todos

Rafa

sábado, 6 de noviembre de 2010

El día a día de un universitario II: la tarde

Tras terminar las clases toca volver al Colegio; eso sí, siempre con el MP4 escuchando música. Es la hora de comer. Durante el camino las cafeterías de las facultades de Medicina y Farmacia hacen que el hambre del viandante aumente por segundos. Normalmente quedamos todos juntos para entrar a comer a las 14:00 horas. Durante la comida aprovechamos para hablar sobre las clases, los planes de tarde o de fin de semana, y cómo no, de la merienda.
Merendar se ha convertido en una tradición y/o acto social jeje. Es toda una institución. de forma general siempre a la misma hora, sobre las 6 de la tarde aunque nos turnamos de habitación o bien bajamos a los salones del colegio. Cada uno aporta algo a la mesa: uno los zumos, otro batidos, otro embutido, galletas etc. Todo se adereza con una buena serie en el ordenador o una película. Tras este descanso toca estudiar.
En la vida del estudiante hay tres lugares de estudio principales: la biblioteca (del Colegio o de la Universidad), las aulas de estudio del Mayor o la habitación. Yo personalmente prefiero la última opción. La media está en 4 horas diarias, aunque en temporada de exámenes (que en mi caso es permanente) aumentan hasta los 6 o las 7.
A las 21:30 quedamos para cenar. Como podéis ver, la vida colegial transcurre en grupos más o menos heterogéneos. Nos esperamos unos a otros para comer, cenar o salir... Pues bien, entramos juntos al comedor. Aunque cada noche tenemos un menú distinto hay dos cosas que no faltan nunca en una bandeja: el cola cao calentito y un buen pan y aceite con tomate y/o sal. Poco a poco va marcahdno la gente; los primeros que entraron, más tarde la segunda mesa y así sucesivamente. Tras cenar hay dos o tres posibilidades: irse para la habitación, quedarse un rato en los sofás o salir de fiesta.
En un Colegio MAyor existen distintas comisiones que realizan numerosas actividades a lo largo del curso académico. Para que asistan los interesados suelen hacerle reuniones periódicas, siempre a la hora de la cena puesto que es cuando más gente hay.
Tras despedirnos de la gente, marchamos poco a poco a las habitaciones no sin antes darle las buenas noches al vecino :) Antes de irme a la cama miro tuenti y facebook, los e-mails etc por si hay alguna noticia de última hora. Apago el ordenador, pongo el despertador y hasta mañana si Dios quiere. A eso de las 11 y media una habitación apaga sus luces con un colegial descansando tras un dia agotador. Que tengan buenas noches¡¡

El día a día de un universitario I: la mañana

Dicen que la vida universitaria es la mejor, que la aprovechemos al máximo porque no vuelve. Lo cierto es que llevan razón porque cuando te incorporas al temido mercado laboral, tarde o temprano acabas deseando con todas tus fuerzas volver a los tranquilos años de facultad.
Pero, ¿cómo es la jornada de un universitario? aparte de fiesta, novatadas y meriendas... ¿qué más hay?
A las 6:30 comienzan a sonar los primeros despertadores en las habitaciones del Colegio Mayor. Lo pimero es vestirse y asearse para desayunar a las 7 y cuarto. Son 15 minutos para desayunar croissant, zumo y vaso de leche calentita con cola-cao. A esas horas siempre desayunamos los mismos: compañeros de ICAI-ICADE, Medicina, CEU, y algún arquitecto y/o aeronautico. Tras un "¡que os divirtáis en clase!" cojo la chaqueta y la mochila y salgo a la calle. Hace frío; siempre hace frío. Me pongo mis auriculares y enciendo mi MP4 para empezar bien la jornada. Un "todo irá bien" de Chenoa me levanta el ánimo durante el camino a la facultad.
Durante esos 20 minutos andando el primer cálculo que se echa son las horas de clase. Hoy no tengo descansos, sólo 5 minutos entre Procesal y Mercantil para tomarme una coca cola. Luego 3 horas con Administrativo y Econometría.. Hoy estoy hasta las 13:30 en clase. Tampoco me quejo; si a esto añadimos los lunes y jueves una clase de 15 a 16 y si tenemos tutoría o talleres... hay dias que salimos a las 7 de la tarde¡¡ 12 horas!!!
El frío de la mañana me despeja la mente y me ayuda a pensar. Me organizo poco a poco el día. Tengo que comprar comida, folios, bolígrafos... estudiar mi examen de la semana que viene, terminar el trabajo de Política Económica... Pensando en esto llego a la facultad, 5 minutos antes de empezar la primera clase. Comienza la peor parte del día...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cuando lloras

Cuando lloras es un tema del grupo musical DeSpIsTaOs. Muchos lo conoceréis porque formó parte del cierre de El Zurbarán en la última temporada de Física o Química. Os invito a buscarla en Youtube, Spotify y a escucharla. Realmente merece la pena. No me canso de escuchar una y otra vez esos compases engarzados de tal forma que dotan la canción con una profundidad y serenidad que la hacen única. De hecho con sólo leer los primeros versos, descubrimos el verdadero significado de esas palabras.

"Cuando lloras se para el mundo, y nunca sé que decir
 Cuando lloras me derrumbo y no me sale fingir"

Siempre que alguien cercano e importante para nosotros se encuentra mal, vive una situación dificil...cuando en definitiva llora, sentimos que debemos estar ahí, ayudándole y apoyándole. Entonces, el mundo se para y nos centramos en él (o ella) hasta que logra salir. Hacemos de esa persona el centro de nuestra vida. Muchas veces no sabemos qué decir, ya sea por las circunstancias, ya sea porque no tenemos palabras suficientes para expresar lo que sentimos. Es ahora cuando un abrazo, una caricia, una mirada de complicidad, se convierte en la mejor palabra que podremos pronunciar.
A lo largo de nuestra vida vivimos momentos amargos y nos derrumbamos por completo. Caemos y somos incapaces de salir adelante solos. Pero siempre hay alguien ahí que se derrumba con nosotros, que es incapaz de fingir el dolor que siente por vernos así. Además de esto, nos toma de la mano y nos levanta con él.

"Cuando lloras, las horas le dan la vuelta al reloj
 Cuando lloras a solas, me muerdes el corazón"

Sin duda alguna, Despistaos pensaba en otros sentimientos muchos más profundos que lo anterior. El amor que sentimos por ese alguien especial se traduce en temor, lucha, esperanza... Amar es mucho más que sentir cariño por alguien. Amar supone respetarle, quererle de verdad; ponerte en su lugar; apoyarle siempre; llorar por y con ella. Eso es amor; amor auténtico.
Estas líneas son sólo un ápice de lo que se siente al escuchar Cuando Lloras. Pero si queréis descubrirlo por vosotros mismos, abrid la web y pinchad. No os arrepentiréis.

domingo, 31 de octubre de 2010

El paso del tiempo

Anoche, mientras daba las últimas puntadas a "Reflexiones" me dio por pensar, (de forma genérica) en la vida: en el pasado, presente y en el incierto futuro. Escuchando "Yesterday" tomé las primeras notas de lo que ahora quiero compartir con vosotros.
Eché la vista atrás y me zambullí en mis recuerdos. Poco a poco llegué a un punto en el que la mayoría coincidimos. Hemos tenido buenos y malos momentos. Los primeros, los guardamos celosamente para no olvidarlos nunca; sin embargo, a la hora de tener en cuenta los segundos la pregunta que resurge dentro de cada uno es común al resto: ¿Por qué paso esto? ¿Por qué a mí?
Personalmente me hago esa pregunta a diario, sobre todo en circunstancias especiales que viví no hace tanto: la pérdida de un ser querido. Son los peores momentos que podemos pasar y siempre renace el mismo interrogante: ¿Por qué?. La respuesta es a su vez una incógnita, un misterio dificil de explicar. Por más que intentamos dar respuesta no encontramos una que sea certera. Las cosas pasan, los hechos acaecen. Pero de ellos, aunque parezca imposible, siempre hay que tratar de sacar algo en positivo; algo que te ayude a seguir adelante. Madurar, reflexionar, fortalecernos, levantarnos de la caída, confiar en uno mismo, luchar.
Las cosas no volverán a ser lo que eran. El pasado está escrito y es imborrable, pero mi presente y mi futuro los escribo yo, aprendiendo (evidentemente) de las lecciones del pasado. El presente prefiero vivirlo "a tope" Como bien se decía hace unos siglos: Carpe Diem, Tempus Fugit. Y decían bien. Aprovecha el momento, porque el tiempo vuela y las horas que pasan ya no regresan.


Collige, virgo, rosas
dum flos novas et nova pubes
et memor esto aevumsic
properare tuum

En cada instante de mi vida aplico este principio enlazándolo a la vez con la libertad, conciencia, y el sentido de la responsabilidad. Como decía quiero vivir "a tope" el presente, pero en cada momento y a tenor de las circunstancias que concurran debo actuar de una forma u otra, siempre con sentido común. Cuando toca estudiar hay que hacerlo; cuando toca salir por Madrid, también. 
Y esto es así, porque con mis actos en el presente, marco de alguna forma las primeras líneas del futuro. Un futuro que ahora veo incierto, pero que voy labrando con esfuerzo y esmero. Ahora dislumbro en la lejanía del tiempo unas oposiciones pero ya estoy comenzando a trabajar y sembrar los frutos venideros.
El futuro amigos, no está escrito; lo escribimos nosotros; todos y cada uno. Ante nosotros se abre un mañana lleno de interrogantes; no lo niego. Pero ya podemos dar los primeros pasos para encontrarles una respuesta.

sábado, 30 de octubre de 2010

Reflexiones de camino a la Facultad

Son las 6:30 de la mañana. Suena el despertador. ¡Horror! Un día más de rutina. Me levanto temprano para ir a clase, y cada mañana tengo la suerte de ver amanecer de camino a la universidad. Mientras cruzo la Avenida de la Complutense, en medio del tráfico, el humo y los pitidos, pienso en todos aquellos que hacen que me levante cada día con buen pie: la familia, los amigos… Y sobre todo me acuerdo de los que me han dado una auténtica lección de lucha, coraje, valentía, esperanza constancia y fortaleza ante la adversidad. Ellos hacen que me replantee los problemas desde un punto de vista distinto y sea capaz de afrontarlos con determinación.

Con el paso del tiempo, de toda la gente que vas conociendo, te das cuenta de aquellas personas que realmente merecen la pena. La vida da muchos “palos”, algunos de ellos difíciles de afrontar y superar; pero siempre tienes a esas personas, (grandes personas mejor dicho) que se sientan a tu lado, te cogen de la mano y luchan contigo y por ti.

Pero además de esto, de vez en cuando aparece alguien especial en tu vida. Es una persona capaz de cambiarte los esquemas en cuestión de segundos; dejándote una huella imborrable en el corazón. Sabes perfectamente a qué me refiero. “Amistad” es una palabra que se queda corta para expresar lo que sientes por ella. De repente descubres que no es eso; que te has enamorado.

Ahora sólo piensas en que sea feliz; que no deje de sonreír nunca. Quieres estar siempre a su lado, pues lo que une es más que lo que separa. Ríes con ella, lloras con ella, y por ella. La quieres de verdad, con el corazón que late aceleradamente con sólo pronunciar su nombre. Y todo lo que sientes lo expresas de la única forma que se puede: por la mirada. Los ojos se iluminan cuando hablas de ella; es imposible que sea de otra manera.

Mientras pienso en todo esto, un coche pita en la lejanía. Llegué a las puertas de mi facultad. Subo las escaleras y entro en clase: hoy tenemos a primera hora, Derecho Mercantil.

lunes, 25 de octubre de 2010

Eres

Eres la luz que me despierta cada amanecer; y la música que me hace sonreir en cada instante
Eres el tempo que marca mi alma; eres mi despertar; eres mi muerte
Eres en definitiva mi vida; el corazón que late para que yo camine;
Eres por suerte el agua que sacia mi sed constante.
Por tí, lo doy todo:
mi tiempo, mis notas, mis canciones
por tí, vivo, sin ti muero
es un latir de dos corazones.
dos sentimientos, dos cuerpos, pero un solo alma
Eres o que me hace ser hombre
Eres mi espíritu, eres mi todo
Sin ti, mi vida, no soy nada
Eres mis lágrimas, eres mi sonrisa
eres mi dolor, mi alegría
eres mi esperanza, mi dulce agonía
por todo lo que siento... por tí moriría.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La vuelta al Cole

Llega el mes de septiembre, y con él, el inicio de un nuevo curso académico. Atrás quedan sendos meses de verano en los que he disfrutado del descanso y la tranquilidad. Ahora toca volver a hacer maletas, montar las cajas con los libros y algunos apuntes, la mini-cadena… y un largo etcétera.

El próximo sábado vuelvo a Madrid, mi querido Madrid. Y como no puede ser de otra forma muchísimos recuerdos y sentimientos se arremolinan en mi cabeza…
Estoy en un Colegio Mayor; un lugar en el que no sólo vives y estudias. Es un lugar especial, desde mi punto de vista. Allí tengo a mis amigos; allí tengo mis preocupaciones, mis recuerdos, mis experiencias (buenas o malas; eso es lo de menos).
En el Sanagus he conocido a grandes personas que me han dejado una huella muy profunda. Si ya en la entrevista le conocí, Daniel ha sido, y es, un gran amigo, una gran persona. Su inteligencia, razonamiento, aplomo, sinceridad, valentía… me han ayudado en cada momento. Es una de esas personas especiales que marcan siempre. Junto a él, Claudia es otra chica que ha marcado mi vida en el CMUSA, y fuera de él. Aunque está lejos, la siento cerquita cada día. Sus consejos nunca los olvido y siempre los pongo en práctica. El cariño que le tengo es enorme y seguro que, aunque esté al otro lado del Atlántico, le llegará. Gracias siempre Claudia.

Con el inicio del curso llegan nuevos colegiales: los novatos. Tanto en mi primer año, como en los sucesivos he aprendido muchos valores de ellos. La templanza de Alejandro, la fuerza para salir delante de David, el respeto, la confianza de Ana, el “vivir la vida” y “Carpe diem” de Cris y Laura; el aprender que uno mismo es capaz de crear música con sus propias manos (Elena); el saber estar; la paciencia de Pili; el cariño de Elena (de nuevo); la comprensión y responsabilidad de Marina; y ver lo que significa querer a alguien (Luisja y Anabel; la parejita del grupo). Chicos, gracias por todo; sois los mejores. Ha sido un año difícil para mí, pero gracias a vosotros lo he afrontado con fuerza. Os quiero.

El lunes, comienzo 4º de Carrera. Atrás quedan tres años en los que he aprendido muchas cosas; y no todas pertenecen al terreno estrictamente académico. Es decir, aparte de Economía Española o Derecho Civil (por decir algunas asignaturas) aprendí a desenvolverme por Madrid; a buscarme las habichuelas yo sólo. “Salir de la burbuja”; salir de casa, es algo que fortalece y enriquece a la vez. Algo que he aprendido es que 2+2 nunca son 4 y que entre el negro y el blanco hay una gran variedad de colores. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Que tengáis un feliz comienzo de curso.

lunes, 30 de agosto de 2010

Renovando

Los universitarios comenzamos dentro de unos días (otros afortunados, dentro de unas semanas) el nuevo curso académico. Con el inicio del mismo creo que es hora de darle un completo "lavado de cara" al blog. A lo largo de estos meses estivales me he dado cuenta de la necesidad de innovar. Por ello, durante esta semana "El Cuaderno" va a sufrir importantes cambios que afectarán tanto al fondo como a la forma. perdonad tantas molestias. Espero que os guste la nueva imagen. Un abrazo a todos.

Rafa D.

lunes, 16 de agosto de 2010

Discurso de John Fitzgerald Kennedy

Indagando por internet he encontrado el discurso inaugural del difunto presidente de EEUU J.F. Kennedy. Os lo transcribo literalmente:

Compatriotas:


Celebramos hoy, no la victoria de un partido, sino un acto de libertad - simbólico de un fin tanto como de un comienzo - que significa una renovación a la par que un cambio, pues ante vosotros y ante Dios Todopoderoso he prestado el solemne juramento concebido por nuestros antepasados hace casi 165 años. El mundo es muy distinto ahora. Porque el hombre tiene en sus manos poder para abolir toda forma de pobreza y para suprimir toda forma de vida humana. Y, sin embargo, las convicciones revolucionarias por las que lucharon nuestros antepasados siguen debatiéndose en todo el globo; entre ellas, la convicción de que los derechos del hombre provienen no de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios.
No olvidemos hoy día que somos los herederos de esa primera revolución. Que sepan desde aquí y ahora amigos y enemigos por igual, que la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación de norteamericanos, nacidos en este siglo, templados por la guerra, disciplinados por una paz fria y amarga, orgullosos de nuestro antiguo patrimonio, y no dispuestos a presenciar o permitir la, lenta desintegración de los derechos humanos a los que esta nación se ha consagrado siempre, y a los que estamos consagrados hoy aquí y en todo el mundo.


Que sepa toda nación, quiéranos bien o quiéranos mal, que por la supervivencia y el triunfo de la libertad hemos de pagar cualquier precio, sobrellevar cualquier carga, sufrir cualquier penalidad, acudir en apoyo de cualquier amigo y oponernos a cualquier enemigo.
Todo esto prometemos, y mucho más.


A los viejos aliados cuyo origen cultural y espiritual compartimos, les brindamos la lealtad de los amigos fieles. Unidos, es poco lo que no nos es dado hacer en un cúmulo de empresas cooperativas; divididos, es poco lo que nos es dado hacer, pues reñidos y distanciados no osaríamos hacer frente a un reto poderoso.
A aquellos nuevos estados que ahora acogemos con beneplácito en las filas de los libres, prometemos nuestra determinación de no permitir que una forma de dominación colonial desaparezca solamente para ser reemplazada por una tiranía harto más férrea. No esperaremos que secunden siempre todo punto de vista, nuestro, pero abrigaremos siempre la esperanza de verlos defendiendo vigorosamente su propia libertad, y recordando que, en el pasado, los que insensatamente se entregaron a buscar el poder cabalgando a lomo de tigre acabaron invariablemente por ser devorados por su cabalgadura.
A los pueblos de las chozas y aldeas de la mitad del globo que luchan por romper las cadenas de la miseria de sus masas, les prometemos nuestros mejores esfuerzos para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, por el periodo que sea preciso, no porque quizás lo hagan los comunistas, no porque busquemos sus votos, sino porque es justo. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no podrá salvar a los pocos que son ricos.
A nuestras hermanas repúblicas allende nuestra frontera meridional les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras buenas palabras en buenos hechos mediante una nueva Alianza Para el Progreso; ayudar a los hombres libres y los gobiernos libres a despojarse de las cadenas de la pobreza. Pero esta pacífica revolución de esperanza no puede convertirse en la presa de las potencias hostiles. Sepan todos nuestros vecinos que nos sumaremos a ellos para oponernos a la agresión y la subversión en cualquier parte de las Américas. Y sepa cualquier otra potencia que este hemisferio se propone seguir siendo el amo de su propia casa.
A esa asamblea mundial de estados soberanos, las Naciones Unidas, que es nuestra última y mejor esperanza de una era en que los instrumentos de guerra han sobrepasado, con mucho, a los instrumentos de paz, renovamos nuestra promesa de apoyo: para evitar que se convierta en un simple foro de injuria, para fortalecer la protección que presta a los nuevos y a los débiles, y para ampliar la extensión a la que pueda llegar su mandato.
Por último, a las naciones que se erigirían en nuestro adversario, les hacemos no una promesa sino un requerimiento : que ambas partes empecemos de nuevo la búsqueda de la paz, antes de que las negras fuerzas de la destrucción desencadenadas por la ciencia suman a la humanidad entera en su propia destrucción, deliberada o accidental.


No les tentemos con la debilidad, porque sólo cuando nuestras armas sean suficientes sin lugar a dudas, podremos estar seguros sin lugar a dudas de que no se utilizarán jamás. Pero tampoco es posible que dos grandes y poderosos grupos de naciones se sientan tranquilos en una situación presente que nos afecta a ambos, agobiadas ambas partes por el costo de las armas modernas, justamente alarmadas ambas por la constante difusión del mortífero átomo, y compitiendo, no obstante, ambas, por alterar el precario equilibrio de terror que contiene la mano de la postrera guerra de la humanidad.
Empecemos, pues, de nuevo, recordando en ambas partes que la civilidad no es indicio de debilidad, y que la sinceridad puede siempre ponerse a prueba. No negociemos nunca por temor, pero no tengamos nunca temor a negociar.
Exploremos ambas partes qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen.
Formulemos ambas partes, por primera vez, proposiciones serias y precisas para la inspección y el control de las armas, y para colocar bajo el dominio absoluto de todas las naciones el poder absoluto para destruir a otras naciones.
Tratemos ambas partes de invocar las maravillas de la ciencia, en lugar de sus terrores. Exploremos juntas 1as estrellas, conquistemos los desiertos, extirpemos las enfermedades, aprovechemos las profundidades del mar y estimulemos las artes y el comercio.
Unámonos ambas partes para acatar en todos los ámbitos de la tierra el mandamiento de Isaías llamado a: "deshacer los pesados haces de opresión , . . (y) dejar ir libres a los quebrantados".


Y si con la cabeza de playa de la cooperación es posible despejar las selvas de la suspicacia, unámonos ambas partes para crear un nuevo empeño, no un nuevo equilibrio de poder, sino un nuevo mundo bajo el imperio de la ley, en el que los fuertes sean justos, los débiles se sientan seguros y se preserve la paz.
No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1.000 días, ni en la vida de este Gobierno, ni quiza siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos.


En vuestras manos, compatriotas, más que en las mías, está el éxito o el fracaso definitivo de nuestro empeño. Desde que se fundó este país, cada generación de norteamericanos ha debido dar fe de su lealtad national. Las tumbas de los jóvenes norteamericanos que respondieron al llamamiento de la patria circundan el globo.
Los clarines vuelven a llamarnos. No es una llamada a empuñar las armas, aunque armas necesitamos; no es una llamada al combate, aunque combate entablemos, sino una llamada a sobrellevar la carga de una larga lucha año tras año, "gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación": una lucha contra los enemigos comunes del hombre : la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma.
¿Podremos forjar contra estos enemigos una grande y global alianza ?al norte y al sur, al este y al oeste?, que pueda garantizarle una vida fructífera a toda la humanidad? ¿Queréis participar en esta histórica empresa?
Sólo a unas cuantas generaciones, en la larga historia del mundo, les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehuyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.


Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país.
Conciudadanos del mundo: preguntad, no qué pueden hacer por vosotros los Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre.


Finalmente, ya séais ciudadanos norteamericanos o ciudadanos del mundo, solicitad de nosotros la misma medida de fuerza y sacrificio que hemos de solicitar de vosotros. Con una conciencia tranquila como nuestra única recompensa segura, con la historia como juez supremo de nuestros actos, marchemos al frente de la patria que tanto amamos, invocando Su bendición y Su ayuda, pero conscientes de que aquí en la Tierra la obra de Dios es realmente la que nosotros mismos realicemos.
- John F. Kennedy, 20 Enero 1961

Una vez leido, creo que no es necesario comentario alguno sobre el mismo. Os animo a obtener vuestras propias conclusiones y si así queréis, compartirlas con los demás.

viernes, 29 de enero de 2010

El Atardecer

Hace muchos años que ocurrió esta historia, pero aún sigue resonando su eco entre las gentes del lugar. Allá por las costas del mediterráneo, en una cuidad cuyo nombre ya se ha olvidado, nació un niño que desde pequeño daba señales de lo que en un futuro sería.

Fue pasando el tiempo, y ese niño, llamado Fernando, fue creciendo y desarrollándose, no sólo físicamente sino también intelectualmente. Le encantaba leer, sobre todo novelas históricas, más realistas que de ficción; pero su mayor afición era la música. Sus manos tocaban el piano con una agilidad realmente sorprendente para la edad que tenía. Con tan sólo 20 años, conocía obras de grandes músicos como Beethoven, Chopin o Albinoni. De personalidad era sencillo, extrovertido, alegre, vivaz; ojos profundos, de un marrón intenso, que resplandecían siempre y siempre reflejaban su interior. Su mirada era intensa, capaz de entrar en lo más interno de las personas en solo segundos y conocer todos sus secretos…

Un día fue a la playa; se encontraba cansado y melancólico y él no sabía la causa de su estado de ánimo. Sólo sabía que estaba sí y sin decir nada, se tumbó y observó lentamente el cielo azul. Respiraba paz y tranquilidad. Poco a poco fue durmiendo hasta que el susurro de la arena le despertó. Allí, a tan solo 10 metros de él, vio a una muchacha joven, delgada, pelo corto laceo; sus ojos eran preciosos, tan sólo equiparables al diamante más valioso de la tierra. Dirigían su mirada al horizonte; como buscando una salida, una esperanza. Fernando no podía dejar de mirarla; le seguía mientras caminaba hasta que desapareció a lo lejos, andando cual espíritu a la orilla de la mar.

¿Quién era ella? ¿Dónde vivía? Sentía algo en su interior que desconocía totalmente; pero la única certeza que tenía es que aquella chica ya no le era indiferente. Necesitaba estar a su lado; necesitaba rozar esos labios; había que encontrarla.

Durante semanas fue buscando en cada rincón de la ciudad; se pateó la villa de arriba abajo. Y nada. En su recuerdo sólo permanecía esa mirada intensa; no sabía cómo se llamaba, de dónde era, dónde vivía. Con sus ojos, al verla bastaría para reconocer a esa chica que le había cautivado.
Fernando volvió al mar, se sentó en la orilla; las olas susurraban al romper con la arena; el cielo despejado daba muerte a un sol que enrojecía poco a poco… Y de repente, apareció. Volvió; y esta vez Fernando sabía que no podía dejarla marchar sin al menos, saber su nombre. Ella paseaba despacio, suspirando, sin prisa, sin pausa. De repente, como por fuerza del destino, Fernando se acercó y le dijo: “¿Quién eres?”. Ella se quedó mirando, callada. Sus ojos se miraron; no podían apartar la vista. Ninguno sabía lo que realmente estaba sucediendo. Y ella, dando el único paso, le besó. Rozó sus labios con una dulzura comparable a la de un ángel; y las olas musitaron su nombre: “Eva”.

Pasó el tiempo, y Fernando y Eva eran felices. Siempre iban juntos. Se amaban con locura. Pero la locura no hizo mella en ellos. El amor que sentía el uno por el otro, era tan intenso que nada ni nadie podría separarlos. Juntos hasta la muerte. Nunca ocultaron su condición; nunca dijeron no a su amor. Simplemente vivieron su felicidad.

Hasta que un día una visita inesperada truncó sus vidas para siempre. Eva había caído gravemente enferma. Una neumonía se apoderó de ella y la debilitaba a cada instante. Fernando, que siempre estaba a su lado, veía desaparecer su alegría día a día. Una noche, Eva le dijo. “Fernando; me has hecho la mujer más feliz del mundo. Contigo he pasado los mejores momentos de mi vida. Te quiero, te amo”. Su voz estaba lejana, y Fernando se dio cuenta de lo que ocurría. Le dijo que la quería, que la amaba con locura; que era incapaz de vivir sin ella. Le cogió la mano, y le besó en los labios. Fue un beso tan dulce como el del primer día; entonces Eva se fue para siempre, exhaló su último aliento escuchando las palabras de su amado Fernando; te quiero. Sus ojos ya no vivían pero aparecieron unas lágrimas a modo de despedida.

Él perdió lo que más quería en ese momento. Perdió a su musa; su ángel; su amada; su compañera. Tomó una decisión. Y tal como hizo aquél día en la playa, salió a su encuentro. Sonaron las notas de un piano; Chopin volvió a unirles. Entonces él gritó: ¡Eva! .Ella se volvió, y al verle enfrente corrió a sus brazos.

Fernando y Eva descansaron para siempre a las orillas de la playa donde se conocieron. Junto a ellos, cada atardecer aparecen dos rosas blancas y una leyenda; amar es amar para siempre. Ahora los dos son felices y viven su dicha hasta la eternidad…

martes, 5 de enero de 2010

A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana
, ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera también,
hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

(In memoriam de Rafael Aguilera. Mi Padri :) )

Propósitos de año nuevo

Con la última campanada comenzó un nuevo año que echó a correr sin que nadie lo detenga. Es el momento de realizar grandes (a veces inalcanzables) propósitos para cumplir a lo largo del 2010. Dejar de fumar, adelgazar, ir al gimnasio son algunas de las promesas que se hace la gran mayoría de las personas.

Antes de las campanadas estuve pensando… ¿qué me prometeré hacer durante estos 12 meses? Para dar respuesta a esto siempre huyo de esos propósitos que nunca llegaré a realizar. Prefiero ponerme mano a la obra con pequeñas cosas de las que estoy seguro que podré hacer. La primera de ella es perder mis miedos, mi inseguridad. Suelo ser muy inseguro a la hora de tomar las decisiones y para este 2010 me he propuesto corregirme. Ganar seguridad y confianza en mí mismo; huir del miedo a “¿habré hecho lo correcto?... ¿y si...?”

Por otro lado, hacer felices a los que me rodean: a mis amigos, a la familia. Dar lo mejor de mí mismo para que la alegría llene cada momento que pase con ellos y poner un gran granito de arena para que cada día se levanten con una sonrisa. La felicidad es uno de los deseos de este año muy por encima de otros como el dinero o el “querer más y más”
También quiero volver a contactar con amigos que hace ya años que no veo. Del colegio, del instituto.. Grandes amigos que a causa de la distancia y del descuido hace bastante que no sé de ellos. Los echo mucho de menos y siempre recuerdo los buenos momentos que hemos pasado juntos.

Y por último, simplemente, vivir. Vivir siendo feliz con todos los que me rodean. Vivir viviendo la vida, siendo responsable y consecuente; vivir trabajando y estudiando aunque también buscando un ratito libre para descansar. Siempre recuerdo las palabas de alguien que ya no está conmigo, “primero la obligación, después la devoción”
Por tanto prefiero coger 3 propósitos chiquititos (poti poti, como dice un profe mío) y hacerlos realidad, antes que tomar por bandera grandes ideales que sería incapaz de cumplir.

Feliz feliz 2010. Sed felices.

Algo para comenzar bien este 2010

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